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Reconocer lo evidente

A menudo lo que más cuesta es reconocer lo evidente. Porque puede doler. Sin embargo, cuánto beneficio se extrae de hacerlo. Y cuántas complicaciones trae no hacerlo.

Decir la verdad, no engañar ni engañarse, es algo sencillo pero no fácil, según la personalidad y el amor propio que se tenga. Por no quedar mal, uno dice una media verdad y acaba mintiendo.

El problema, y éste es el gran problema, es que no todo acaba ahí, el problema es que uno acaba viviendo engañado, mintiéndose a sí mismo en pequeñas cosas primero, y luego en las más grandes e importantes, hasta ver cómo la mentira, por sutil que sea, controla la propia vida.
Esconde defectos y carencias bajo distintas apariencias: orgullo, vanidad, mera apariencia, victimismo, etc…

Uno se atrinchera en esa máscara que a veces permite avanzar de cierta manera por la vida, pero el día menos pensado, una circunstancia imprevista te desenmascara y caes muy a fondo.

Buena caída si es para resurgir en tu ser verdadero, reconociendo lo evidente.

Y lo evidente, en general, es que nadie, ni el más virtuoso está a salvo de la tentación de la máscara. Reconozcámoslo antes de que la vida se encargue de hacérnoslo ver.

Dejemos el maquillaje y mostrémonos, humildemente, tal como somos, con voluntad de Ser.

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About Georgina Trias

Coach Ejecutivo, graduada por la International Coach Federation (ICF) en Accredited Coach Training Program (ACTP), en la Escuela Europea de Coaching de Madrid. Experta en Inteligencia Emocional por la Universidad de Alcalá de Henares.

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